Pensada para concentrarse: por qué prescindimos del botón flotante
Si lees para trabajar o para estudiar, conoces la escena. Seleccionas un párrafo, para copiarlo o solo para no perder el punto, y la página deja de ser tuya. Salta una burbuja de traducción. Se desliza un corrector gramatical. Un pequeño icono de altavoz se planta justo sobre la frase que ibas por la mitad.
Muchas extensiones de texto a voz presentan ese menú instantáneo como su gran función. Nosotros lo vemos al revés. Readalix lo deja fuera a propósito, porque una herramienta de lectura que interrumpe tu lectura ya ha perdido la discusión.

Lo que cuesta de verdad un botón emergente
Una herramienta que conservas instalada durante años tiene que ganarse su sitio en cada página que abres. Inyectar un control flotante en cada selección compra una comodidad pequeña y la cobra muy cara:
- Adivina mal lo que querías hacer.La mayoría de las selecciones no tienen nada que ver con la voz: estás copiando una línea, borrando una palabra o arrastrando el cursor para que la vista no se te vaya de renglón. Interpretar cada subrayado como «léeme esto en voz alta» es una suposición que falla mucho más de lo que acierta.
- Tapa justo lo que estabas leyendo.Un icono flotante tiene que aterrizar en algún sitio, y ese sitio suele ser encima de la frase siguiente, del enlace que buscabas o del botón que ibas a pulsar.
- Desata una guerra de territorio.Añade un corrector, un diccionario y un traductor, y acabas con cuatro extensiones peleándose por los mismos cientos de píxeles junto al cursor, cada una vigilando todas tus selecciones y pintando su propia capa sobre la página.
Una herramienta de lectura debe leer cuando se lo pides
La regla con la que construimos es sencilla: no hacer nada hasta que lo pidas, y no dejar rastro cuando no lo pides. Readalix nunca atornilla una barra de herramientas a la página, nunca siembra botoncitos de reproducción junto a cada párrafo y nunca reescribe el marcado de un sitio para hacer hueco a su propia interfaz. La página que estabas leyendo sigue siendo la página que estabas leyendo.
Ni siquiera el resaltado toca nada. La frase iluminada, y la palabra que se enciende justo mientras se pronuncia, se pintan con la CSS Custom Highlight API del navegador: sin elementos envolventes, sin reescribir el marcado y sin dejar nada en la página cuando la voz se detiene.
Cuatro formas más tranquilas de darle a reproducir
Como nada aparece sin invitación, empezar a escuchar es algo que decides tú, con la que mejor le venga al momento. Ninguna de las cuatro altera la página en la que estás:
- El selector de elementosActívalo desde la barra de la extensión y el cursor se convierte en un puntero. Pasa por encima de cualquier párrafo, haz clic y Readalix lee desde ahí hasta el final de la página. Nada que seleccionar, nada que arrastrar.
- El menú del clic derechoSelecciona el texto, haz clic derecho y elige Leer con Readalix. Es el propio menú de Chrome, ya presente en todas las páginas, y no cuesta nada hasta que lo abres.
- Un atajo de tecladoCtrl + Alt + R inicia, pausa y reanuda sin que las manos salgan del teclado. Y si esa combinación ya está ocupada, graba otra en Ajustes → Atajos.
- La ventana de la extensiónLa voz, el idioma y la velocidad viven en la ventana de la propia extensión, fuera de la página por completo. Pulsa reproducir ahí sin nada seleccionado y Readalix encuentra el artículo de la página y lo lee: no hace falta seleccionar nada.
Readalix está hecha para la concentración, y ese trabajo empieza mucho antes de que le des a reproducir: tu página se queda exactamente como la encontraste hasta el momento en que pides una voz.
Escucha esta página con una voz natural
Readalix es gratis, no necesita cuenta y sus voces locales nunca envían tu texto a ninguna parte.
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